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Joan Ribó, alcalde de Valencia, ha rechazado, en contra de lo defendido por la Autoridad Portuaria, construir el acceso norte que impulsa el Puerto de Valencia si es para camiones, alegando que estos, dentro de 15 años, “pueden ser una especie a extinguir por cuestiones medioambientales”.

En la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) defendemos la necesidad de impulsar un modelo de transporte multimodal eficaz, que permita combinar los diferentes modos de transporte (carretera, ferrocarril y marítimo) para aprovechar las
ventajas particulares que cada uno de ellos aporta y mejorar la competitividad y sostenibilidad del transporte de mercancías, pero no podemos permitir que se señale tan injustamente al transporte por carretera, que ha sido reconocido como un sector estratégico por
la Organización de Naciones Unidas (ONU), como una actividad contaminante y a extinguir.

Confiemos en que el alcalde de Valencia esté equivocado, y no tengamos que preocuparnos por la extinción de uno de los principales generadores de riqueza y empleo de nuestro país, con una contribución al Producto Interior Bruto (PIB) del 3,4% y con cerca de
600.000 puestos de trabajo directos, lo que supone casi el 3% del total de empleados en España. Por no hablar, de que los sectores de mayor peso en la economía nacional, como el comercio y la industria, dependen para su correcto funcionamiento y desarrollo de
nuestra capacidad para acercar a los consumidores prácticamente la totalidad (85%) de los productos que consumen cada día. Evidentemente, esto no es fruto de la casualidad, sino el resultado del trabajo bien hecho por parte de todo un sector que se esfuerza en
satisfacer las cada vez mayores exigencias del mercado y la sociedad.

Además, creemos que una persona tan medioambientalmente comprometida, y tan preocupada por la calidad del aire como Joan Ribó, debería ser consciente de los esfuerzos económicos que dedican las empresas de transporte en aras a mejorar la sostenibilidad
del sector. De hecho, desde hace tiempo, todos los conductores de camiones realizan cursos encaminados a conseguir menores consumos de forma más eficiente, en vehículos dotados con la más moderna tecnología, con motores Euro 6 de baja emisión de CO2, NOx y partículas contaminantes. De hecho, los camiones tan solo causan el 4 % de las emisiones de CO2 producidas en toda Europa, a años luz de las que se generan en los hogares o por otros sectores, menos en entredicho, como el eléctrico, la minería o el del cemento. Además, los fabricantes de camiones se han comprometido a reducir aún más las emisiones, en dos fechas concretas: 2025 y 2030. Por otra parte, no son pocas las empresas que ya están utilizando energías alternativas, como el gas natural y los motores eléctricos o híbridos (en fase de experimentación), aunque ello represente realizar cuantiosas inversiones, sin que, en muchas ocasiones, exista una contraprestación económica de sus clientes, los cargadores.

En definitiva, el transporte de mercancías por carretera se siente hastiado por el hecho de que se le haya señalado, injustamente, como un sector poco respetuoso con el medio ambiente, al tiempo que se olvida su relevante e insustituible, le pese a quien le pese, papel como motor de la economía durante muchos años.